viernes, 25 de mayo de 2007

Una idea acerca de la informática en la educación

La tecnología mediatica: necesidad o imposición velada


Al entrar en contacto con los medios de divulgación de la información, me he cuestionado acerca del la dirección que estos debieran tomar. Por un lado, todos los días en Chile utilizamos algún medio tecnológico para acceder a ciertos recursos (Tarjeta Bip, Teléfono celular, etc...). Recuerdo que estos artefactos no tenían un uso tan masivo hace unos diez años atrás. Pero recuerdo que gran parte de aquello que estamos utilizando ahora fue anunciado como política de gobierno: El uso de moneda electrónica y la aparición de las cuentas Vista con redcompra, como una forma cómoda de pagar y supuestamente más segura a la hora de ser robada; un celular para cada chileno, era una consigna del ex presidente Lagos; La tarjeta Bip fue una imposición inexplicable, la que nos obliga a usar esa forma de pago para poder acceder al transporte público. De esta forma, varios de los productos que usamos a diario tienen un sentido solo si los vemos a través de una óptica gubernamental.
Entonces me pregunto: cuantas de estas cosas son realmente una necesidad nuestra, de los que vivimos en este país y cuantas han surgido como ideas para luego concretarse teniendo como fundamento el vacío de propuestas mejores. Toada iniciativa de los gobiernos es realmente fruto de una reflexión, o bien, es fruto de un arribismo localista.
Es verdad que la tecnolgía por un lado falicita ciertas tareas, pero también es verdad que en su uso cotidiano nos impone otras normas de conducta que me parecen indeseadas: el usar el celular en el auto es no sólo un inconveniente sino que además un peligro tremendo; la tarjeta redcompra puede ser clonada, por lo que no es segura (como se planteó en un inicio); la tarjeta Bip impide que personas alejadas de la urbe puedan usarla (un campesino de Buín, cercano a santiago, tiene escasas posibilidades de tener esta tarjeta) y por lo demás, no permite usar con libertad otras formas de pago (monedas, por ejemplo).
La pregunta es:¿Es la tecnología un aporte a nuestra vida y cultura o bien es solo un producto más que nos ha sido vendido como necesidad, sin ser tal?

3 comentarios:

Cristóbal dijo...

En respuesta a tu pregunta...Creo que ambas aristas de entrada al problema son ciertas, lo importante es no caer en fundamentalismos.

educavisión dijo...

No se trata sólo de fundamentalismo, es también como la sociedad pude defenderse, tomar consciencia y luego decidir con claridad el camino a recorrer. Y por el otro ldo, de como existen poderes que en estos momentos se encuentran desligados de todo fundamento humanista, pero que dominan ciertas técnicas. Dichas técnicas nos hacen ver cosas, o pensar cosas que en realidad sólo son ideas, ilusiones. Un jemeplo es el reclame de una bebida gaseoza en el cine. La idea es que tomándola somos mejores, pero en la realidad no es así. Nadie es mejor, ni peor tomando bebida. Eso es fantasía pura, ilusión desbocada que cala hondo en mentes no alertas (léase niños y jóvenes).

Iván Páez dijo...

Creo que este debate es fundamental. Con el afán de colaborar a éste, plantearía la pregunta : ¿para qué educar?. Creo que desde acá podríamos develar, o por lo menos intentar develar, las tramas ocultas de nuestra educación.

Cuando revisamos el curriculum actual y entendemos que todo está dirigido a que los educandos agregen competencias para mejorar su inserción laboral, en una suerte de reproducción de capital humano de calidad para las cadenas productivas imperantes, creo que por ahí vamos dislumbrando nuestras debilidades.

También es interesante interrogarse por qué necesitamos eficiencia social, por qué la educación está dirigida a ese ámbito y no a formar sujetos reflexivos, ciudadanos democráticos, solidarios, pero con una impronta cognitiva y técnica capaz de enfrentar los desafíos productivos actuales, es decir, que sepan no sólo cómo hacer las cosas, sino que también para qué hacemos las cosas.